Cómo desaparecer

por: Haytham El-Wardany Carlos Prieto Acevedo
Editorial: Editorial Ñ
  • País: México
    • Año: 2015
    • Páginas: 62

    Escrito por Haytham El-Wardany, presenta una serie de ejercicios de escucha (siete capitulos) a los lectores, cuyo interesante fin es mostrar la forma de desaparecer, reaparecer, unirse a un grupo, pasar de un grupo a otro dejando las habilidades necesarias. A continuación te presentamos el capitulo inicial de esta serie de prácticas, recuerda que todos podemos desear desaparecer en algún instante de nuestras vidas.

    A través de las potencias del silencio, este libro nos revela la compleja estructura de la socialidad y las difusas fronteras entre el adentro y el afuera de la persona. Sin embargo,  estas potencias del silencio son inmanentes al mismo rumor emanado por la colectividad parlante y por la estructura reflexiva del habla, que es pensada y narrada de muy distinta manera en cada uno de los dos momentos que componen este opúsculo. En él se reúnen el conjunto de meditaciones titulado Cómo desaparecer y la colección de viñetas sonoras sobre la ciudad del Cairo, bajo el nombre de Sonidos de la clase media.

    En la primera parte se nos ofrece una especie de instructivo de meditación. Cuarenta y un ejercicios para modular nuestra escucha en relación al entorno. Algo en apariencia similar a los manuales de educación sonora del canadiense Murray Schafer, inventor de los conceptos de “paisaje sonoro” y de “clariaudiencia”. No obstante, en el fondo existe una radical diferencia respecto del ideal ecológico schaferiano, en particular con su idea de paisaje. Haytham El-Wardany lo considera siempre un ambiente donde existen los otros. El ámbito en el que se desenvuelve la vida con los demás y en donde los problemas históricos y políticos brotan de las relaciones intersubjetivas. La coexistencia de los grupos sociales se da en el entorno urbano, antes que en el espacio idealizado de la naturaleza y del campo. Y el entendimiento de sus posibles interrelaciones se nos presenta como un problema de intermodulación, que comienza con el dominio de nuestro ruido interno en relación al rumor de los demás, al rumor del mundo. Que siempre es un mundo social habitado por compenetraciones diversas. Y no tanto —o no principalmente— por emanaciones bioacústicas o armonías anteriores al ruido industrial o al estruendo popular de la vida pública en conflicto. La contaminación acústica tiene para este autor una connotación muy diferente que para Schafer.

    Cómo desaparecer nos conduce por unas operaciones de modulación dirigidas en silencio por la voz, que sintonizan al lector y el escritor en un mismo recorrido mental. Descubrimos que es en el lenguaje hablado en donde descansa la verdadera soberanía de la persona sobre el flujo transindividual del sonido que emana de la vida social con la que nos entrelazamos y con la que establecemos distintos grados de enajenación y libertad, gracias a las artes de la escucha y de la lectura, que nos permiten aparecer y desaparecer a voluntad en un mundo que no cesa de engullirnos en sus golfos de ruido y de  silencio.

    Sonidos de la clase media, el segundo momento del libro, se compone de una colección de situaciones que nos informan sobre los hábitos de una clase social invadida por los sonidos de una modernidad siempre improbable; siempre acechada por la tradición y la revuelta social.

    Mediante una minuciosa estrategia de escritura, Haytham El-Wardany nos convierte en sujetos de una escucha especulativa que nos empuja a traspasar el mero carácter de imagen sonora de las diferentes estampas urbanas.  Nos pone en el centro —a veces a un costado, a veces adentro— de escenas sonoras que oscilan entre la descripción naturalista y el monólogo interior, con la finalidad de penetrar la realidad de la vida social. Percibimos así sus divisiones, sus inercias y sus más recónditos anhelos y soledades de la mano de un protagonista fluido e inaprehensible como el sonido, regalándonos así un singular fresco de la vida contemporánea del Cairo, en su diario respirar urbano.

    Carlos Prieto Acevedo